Springfield, Ohio (AP) — Un jurado en Ohio declaró culpable a un hombre de 83 años por el asesinato de una conductora de Uber a la que disparó mortalmente después de creer, de forma equivocada, que la mujer estaba involucrada en una estafa telefónica que lo había puesto en estado de alarma y temor.

El acusado, William J. Brock, residente de South Charleston, fue condenado el miércoles por asesinato, agresión grave y secuestro en relación con la muerte de Lo-Letha Toland-Hall, de 61 años, quien trabajaba como conductora de Uber y vivía en Dublin, un suburbio de Columbus. De acuerdo con documentos judiciales, Brock será sentenciado la próxima semana. Hasta el momento, su abogado no ha respondido a las solicitudes de comentarios de la prensa.
Según las autoridades, Brock recibió llamadas de un estafador que se hizo pasar por una autoridad y le exigió 12.000 dólares, alegando falsamente que el dinero era necesario para pagar la fianza de un familiar. Durante las llamadas, el estafador habría utilizado amenazas y tácticas de intimidación, lo que llevó a Brock a convencerse de que estaba siendo víctima de un intento de robo organizado.
Los investigadores determinaron que la conductora de Uber también fue engañada por el mismo estafador. Toland-Hall fue enviada al domicilio de Brock para recoger un supuesto paquete con dinero, creyendo que se trataba de una entrega legítima solicitada a través de la plataforma. Las autoridades señalaron que la víctima no tenía conocimiento alguno de las llamadas fraudulentas ni de las amenazas que Brock había recibido previamente.
El tiroteo ocurrió en marzo de 2024, cuando Toland-Hall llegó a la vivienda del acusado, ubicada entre las ciudades de Dayton y Columbus. En ese momento, Brock le disparó seis veces, causándole la muerte. Los fiscales afirmaron que la mujer estaba desarmada y no representaba ningún peligro cuando fue atacada.
Durante el juicio, la defensa sostuvo que Brock actuó en legítima defensa, argumentando que el estafador había amenazado con hacerle daño a él y a su familia. Brock declaró ante el tribunal que se sintió profundamente amenazado y creyó que su vida estaba en riesgo cuando la conductora apareció en su propiedad.
No obstante, la fiscalía desestimó esos argumentos y señaló que no existía evidencia de que Toland-Hall hubiera participado en la estafa. Los fiscales subrayaron que la víctima era una trabajadora que cumplía con una orden que creía legítima y que no realizó ningún acto agresivo que justificara el uso de fuerza letal.

El caso ha generado conmoción en la comunidad local y ha reavivado el debate sobre el impacto de las estafas telefónicas, especialmente entre personas mayores, así como los riesgos que enfrentan los trabajadores de plataformas de transporte y entrega. Autoridades y expertos en seguridad han advertido que los fraudes de este tipo suelen manipular el miedo y la urgencia, creando situaciones que pueden derivar en consecuencias fatales.
La muerte de Toland-Hall ha sido descrita por fiscales como una tragedia en la que dos personas fueron víctimas del mismo engaño, aunque solo una perdió la vida. La condena de Brock pone fin a un proceso judicial que ha resaltado la necesidad de mayor educación y prevención frente a fraudes, así como de protocolos de seguridad más sólidos para quienes trabajan en servicios de transporte bajo demanda.